miércoles, 16 de abril de 2014

Hablemos de ti (o de nosotros.)

La gente habla de drogas, pero nunca han probado tus labios, eso sí que engancha.
Esos labios sabor miel (tan dulce) pero a la vez sabor café (tan amargo), hacen una mezcla de la que cualquier persona que los pruebe, quiera repetir y repetir y repetir. Hasta yo, que soy de no engancharme mucho a las cosas, de cansarme rápido de todo, no los puedo olvidar.

Y qué decir de tus lunares. Esos que a primera vista no son nada, pero que si te fijas, son un mundo. Te hacen sexys, creo yo. Cada vez que encuentro uno nuevo, lo uno con el anterior, repasando cada línea con mi dedo, provocándote un escalofrío y provocándome otro a mí. Y así, de tanto unir líneas, formo una historia en tu espalda que le contaré a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Vale. Hablemos ahora de tus ojos. Nadie puede decir que se ha perdido si nunca ha mirado tus ojos, eso sí que es perderse, pero no como perderse por las calles de un pueblo cualquiera, es perderse por las calles de París. Mirarlos es como adentrarse en el mar, como ahogarse en un pozo sin fondo, del que no puedes salir nunca, pues así, solo que aquí en vez de no poder salir del pozo, no puedes dejar de mirarlos. Son tan claros, tan azules, esconden tantos secretos...

¿Que más? Bueno, que más da. Eres la perfección en persona. Tal cual.

domingo, 13 de abril de 2014

El amor duele.

Decidió salir, perderse por las calles de Madrid, dejar que por un momento todos los malos momentos del día se disiparan, que los problemas desaparecieran. Porque eso es lo que pasa los días de lluvia como esos, ¿no? Te olvidas de todo. Ella quiso hasta olvidar como amar, y olvidar como llorar. Aunque posiblemente si olvidaba lo primero, olvidaba lo segundo. Sí, sufría mal de amores. Quizá se enamoraba muy rápido y en el primer abrazo que daba, le clavaban el cuchillo por la espalda. Quizá por eso se vendaba los ojos (por el amor a primera vista), se ponía los cascos con el volumen a tope (para no enamorarse de ninguna voz), se pasaba el día entre callejones oscuros (para no encontrarse con nadie) y encadenaba al corazón (para que los latidos fueran a un ritmo normal.) Le pintaban el amor como si fuera algo bonito, y realmente el amor no era una pintura, era un garabato. 'Necesitas amor para ser feliz.' Mentira. El amor duele.

sábado, 12 de abril de 2014

Locuras.

Baila al son de la música,
haz que hasta las flores te tengan envidia,
que las mariposas de tu estómago no paren de revolotear,
que las estrellas se enamoren de ti.
Ponte esa falda de vuelo
y gira, y gira, y gira,
gira hasta que lo veas todo borroso,
hasta que te olvides de quien eres,
ríete todo lo que puedas,
hasta llorar.
Piérdete por las calles de Madrid o por las de Nueva York,
que más da el sitio,
recorre las calles saltando y bailando,
enamórate de alguien por la calle que jamás volverás a ver,
gasta todo tu dinero.
Mánchate de barro,
gira cuesta abajo,
tírate al mar,
vuélvete loca.
Porque al fin y al cabo, para eso está la vida ¿no?
Para pasarlo bien  y hacer locuras.